El día que el tiempo perdió los superpoderes

El tiempo puede acostumbrarnos a las ideas que nos duelen, incluso a convivir con lo que está torcido para siempre.
El tiempo puede darnos el dulce jarabe de suavizar lo terrible, o bien el insoportable peso de agrandarlo.
El tiempo se lleva todo lo malo y también lo bueno para dejarnos de premio o castigo sólo el recuerdo.

Sí, parece todopoderoso pero no lo es.
Descubrí que aunque ese tiempo signifiquen años, sólo deja inalterable al amor.
Y no hablo de amores platónicos, ni adolescentes ni de enamoramientos.
Hablo de amores reales, certeros, concretados, celebrados y deseados.
Hablo de ese pellizquito de amor cotidiano que nos representa esa persona, esa situación o incluso esa etapa de nuestras vidas.
Hablo de eso que sin dudas deseamos volver a tener a cualquier precio.
Hablo de cuando se te cierra la garganta por pensarlo/a.
Hablo de ojos vidriosos cuando de repente haciendo tu rutina de cada día escuchás su voz, como si algo minúsculo, invisible y volador se posara en tu oreja y te hablara al oído con total nitidez.
Hablo de años enteros avalando ese sentimiento que no entendíamos muy bien en el pasado, pero hoy descubrimos que fue amor... y el más hermoso de todos porque nos daba vida.

Hoy también nos dan vida otras cosas y si guardan un secreto les cuento, que a mi me da vida ilusionarme cada noche con ese pellizquito de amor cotidiano del día siguiente.
Para mi es una forma de mantener siempre viva a la que fui, de alimentar a la que soy y reunir elementos para convertirme en mi próxima mejor versión.

Cierro los ojos, respiro lento y me relajo. Mis piernas y mis brazos no se mueven, mi cabeza se aquietó y escucho el silencio y aparecés... no te veo pero se que estás porque sonrío, y por allí te escucho que me llamás muy bajito y te reís. Y me duermo así, cerquita del amor.

10/05/2020 Leticia Acciardi.
Foto: Modelo Sofia Puch maquillada por mi (aunque no se note).


Comments

Popular Posts