Él

Él representa un sentimiento sin rótulo.
Quizás esté siendo cauta y no quiera caer 
en convencionalismos... calculo.
Pero saberlo lejos nubla todo lo que creía tener claro.

Supongo que para muchos el problema sea que
este sentimiento no tenga rótulo
y por ello sea un vínculo carente de todo título.
Pero he aquí mi deleite: si lo rotulara perdería 
la esencia de lo fresco, del día a día, 
del elegir, de saberlo en mi vida por sus bondades 
y no por una caprichosa apariencia que intenta
cumplir con el mandato.

Aún así él representa un sentimiento sin rótulo.
Porque cada día es nuevo
y si llueve o hay sol, es igual.
Porque lo que importa es haberse convertido
en la mismísima felicidad de a ratos.
Porque en el fondo el es un niño
que una vez la vida lo asustó
y allí aprendió la lección para siempre:
disfrutar de la vida -que son momentos-
y abrazar a los que están.
Y sin pecar de vanidosa, yo ya lo practicaba,
pero verlo en él me aprieta el alma.

Ahora me pregunto: 
¿El puede seguir siendo un sentimiento sin rótulo?
Para mí el va a seguir siendo en lo que mis días lo quieran convertir.
Y aún más: el se terminará por convertir
en la idea que yo tenga de él por cómo me haga sentir.
Esa idea es la que guardaré perfecta en mí,
y la que reviviré cada vez que esté cerca, lejos, en este mundo 
o adonde su alma viaje.

Escrito y maquillaje por Leti Ac.

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